Opiniones

PLATAFORMA PARA LA DEFENSA DE LA CORDILLERA CANTÁBRICA, PLATAFORMA PARA LA DEFENSA DE SAN GLORIO, URZ 

 


TRAS LAS NUMEROSAS felicitaciones que, sin duda, habrá recibido en las pasadas fiestas navideñas, esta misiva, por el contrario, pretende manifestar, por parte de todos los grupos que la suscribimos, el más profundo desacuerdo con su política de apoyo a ultranza de los proyectos de esquí alpino. 

 


Es patético observar la grandilocuente y sostenida campaña de promoción, en los medios de comunicación locales, de sus empeños en favor del deporte blanco de masas. Como muestra valga el titular de portada de la prensa local del día de Nochebuena: «Leitariegos recibe el impulso definitivo para su desarrollo como gran estación de esquí». Los grandes presupuestos, 7,9 millones de euros, venidos de los fondos del Plan del Carbón, y los ambiciosos proyectos de ampliación, contrastaban palmariamente con la realidad de la letra pequeña: el arranque de la temporada en esta estación se producía con un kilómetro esquiable y con espesores de nieve de entre diez y veinte centímetros. Por suerte para sus intereses, el fin de semana siguiente una nevada histórica vino a enmendarle la plana a tan patética situación. 

 


Usted lleva enarbolando, desde hace varios años, la bandera del deporte blanco de masas como alternativa de futuro para las comarcas afectadas por las estaciones de esquí. Este argumento se topa, año tras año, con la realidad de la escasez de precipitaciones y, sin embargo, usted sigue con su empeño a toda costa, hipotecando, en futuro, el erario público en detrimento de posibles partidas presupuestarias que solucionen problemas reales de los pueblos de montaña (mantenimiento y mejora de carreteras, servicios públicos, gestión de residuos, abastecimiento de agua, acceso a las nuevas tecnologías, etcétera) 

 


Sin embargo, cuando se observa con mayor detalle su estrategia, se descubre que el esquí es sólo una excusa para un fin superior: la urbanización de la Montaña Cantábrica. 

 


Algunos promotores inmobiliarios, incluso arropados con los laureles del deporte, pretenden, al socaire de las estaciones de esquí, construir enormes complejos residenciales en los mejores espacios de la montaña y convertirlos en lugares de ocio y de segunda residencia para miles de ciudadanos de las urbes. Lo de menos es si las estaciones son o no viables. Se busca la «desestacionalización». 

 


Esta meta urbanística para nada va a beneficiar a los habitantes de los pueblos de la montaña. El beneficio va a ir a parar, una vez más, a las manos de los especuladores del suelo y de los promotores inmobiliarios. Titulares aparecidos en la prensa local como «San Isidro genera un 'tirón' urbanístico de 2.500 viviendas y diez hoteles en León y Aller», o «La elevada demanda de viviendas ha disparado el precio del suelo, y un estudio de treinta metros, sin garaje, supera ya los 42.000 euros» avalan plenamente lo antedicho. 

 


El modelo que usted promueve, puramente desarrollista, más propio de la década de los sesenta o los setenta del siglo XX, es absolutamente indefendible ante cualquier foro internacional de comienzos del siglo XXI. Parece que los errores cometidos con anterioridad en otras cordilleras, como Pirineos o Alpes, no sirven para la mejora y la enmienda. Tampoco parece tener eco en su conciencia el enorme movimiento social en defensa de las montañas de Aragón que, aún con muchas mejores condiciones para la práctica del esquí, dice basta ya a un modelo insostenible de explotación de la montaña. 

 


Pero en el caso de nuestra Montaña Cantábrica, su actitud es todavía más anacrónica, inviable e irresponsable. Anacrónica porque hoy en día el mayor valor de la naturaleza está en su grado de conservación y en la biodiversidad que atesora y no en los dividendos que rinde su explotación económica y degradación. 

 


Inviable porque a pesar de los elogios que usted no ahorra para las estaciones invernales de la provincia, éstas arrojan año tras año, enormes números rojos. Números que se deben exclusivamente a la escasez de precipitaciones y no a la falta de afición, que desde la institución que preside se han encargado de fomentar sin denuedo. Pero, en un empeño de huida hacia adelante, usted soslaya los problemas de nieve a través de los costosísimos sistemas de innivación artificial que, obviando los problemas ambientales que llevan parejos, elevan los costes de explotación de manera exponencial. 

 


Irresponsable porque su quijotesco empeño atenta de manera grave y directa contra los objetivos de conservación a los que está sujeto el territorio de nuestra Montaña Cantábrica, en especial en lo referente a especies emblemáticas de nuestra fauna, como es el caso del oso pardo o del urogallo cantábrico. 

 


Irresponsable también, porque de sus declaraciones públicas se extrae, sin necesidad de grandes dotes interpretativas, la idea de que los proyectos que Vd. defiende y alienta, se van a llevar a cabo por encima de todo, lo que demuestra el profundo desconocimiento que posee en relación a la vigente normativa ambiental. Existen distintas entidades (Consejería de Medio Ambiente, Ministerio de Medio Ambiente, Dirección General de Medio Ambiente de la Unión Europea), que, con diferentes competencias y en cumplimiento de su mandato, velan por los intereses de conservación del patrimonio natural que hemos heredado y que debemos legar sin menoscabo a las generaciones venideras. 

 


Por todo ello, deseamos que este año 2005 suponga el fracaso de toda su absurda política de promoción alocada del esquí alpino de masas. Esperamos, por ejemplo, que la zona de Leitariegos siga siendo más conocido por ser hábitat del oso pardo que por estar lleno de chalets y hoteles. 

 


Deseamos que el Parque Regional de Picos de Europa y el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina, afectados por el proyecto de San Glorio, sigan siendo figuras dedicadas a la conservación de la inigualable naturaleza de la Cordillera Cantábrica, y no se conviertan en lugares de aglomeración turística y especulación inmobiliaria. 

 


Esperamos que San Isidro siga siendo un referente para el esquí alpino, dentro de los parámetros de la Cordillera Cantábrica, pero que no se pretenda convertirlo en una macroinstalación de ocio permanente (Esquí Golf Resort) que lo transforme en una aglomeración urbana de varios miles de almas de fin de semana. 

 


Quisiéramos no volver a oír que el Morredero es una estación invernal, ni que a este empeño se destina un solo euro más del erario público. 

 


Como ve nuestros intereses, respecto a la Montaña Cantábrica, son diametralmente opuestos a los suyos y sin embargo también debe contar con nuestra opinión ya que no todos los ciudadanos piensan igual que usted. 

 


Le sugerimos que el mismo empeño que hasta ahora ha puesto en hacer de la montaña un nuevo filón para el sector inmobiliario, lo ponga en apoyar «de verdad» a las gentes de los pueblos de estas comarcas. 

 

 

Esperamos que sepa que a pesar de que son pocas las veces que aparecen, en los medios de comunicación, voces contrarias a su política de promoción de las estaciones de esquí, somos muchas las personas que apoyamos estas palabras y que vigilamos con celo las acciones que se van desarrollando. Creemos que nuestros anhelos y expectativas deben ser tan escuchados y defendidos por usted como los de cualquier otro ciudadano

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